¡Y entonces Dios inventó a la mamá!
Dios ha confiado en ti a uno de sus seres más preciados, un
ángel. Siéntete la mujer más bendecida y amada por tu Padre del cielo. Él
ha puesto en tus manos el regalo de la vida, para que siembres en él la semilla
del amor al prójimo, el cuidado de la tierra, para que le enseñes a amar a
nuestra siempre Madre y a través de ella poder conocer a su hijo Jesús.
Disfruta este día, en secreto, así como María, quien
guardaba todas estas cosas en su corazón.
¡Un abrazo grande!
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